30 agosto 2006

¿no te ha pasado nunca?


me gusta la forma en la que las personas hacen eco con su presencia. Cuando llegan, cuando están, cuando se quedan. Lo que influyen en el ambiente, todas las cosas que trastocan, que redimensionan, que redefinen, bien por su luz o por el simple movimiento con el que llegan. Su movimiento.
¿no te ha pasado alguna vez que estás en algún sitio, dónde está todo controlado, el bar es un bar, la calle es una calle, el estanco es el estanco, tu clase es tu clase, tu café es tu café... y aparece de repente alguien, rompiendo el ambiente, cambiando los colores de lo que toca con su presencia, dejándo que la calle deje de ser calle, que el estanco deje de ser estanco, que tu clase ya no sea tu clase, de que tu café sepa a otro café?
¿no te ha pasado nunca que miras a tu alrededor y ves cómo las cosas cambian, como si todo se volviera más diafano, sin sentido, sin lugar, sin estar, y esa persona fuera la única que se encontrara ahí llenando cada espacio?
¿no te ha pasado nunca que tu piel se retuerce, y las descargas desde los pies desembocan en los labios aguantando una sonrisa, un subidón, una explosión?
¿no te ha pasado?
¿no te ha pasado nunca?
A mi me ha pasado pocas veces, recuerdo muy bien una hace casi 9 años..., aunque también recuerdo las que me han hecho daño.

Sentimos. Dejamos la piel expuesta y abrimos venas y músculos. Dejamos fluir y entrar todo tipo de microbios para que, a sus anchas, se instalen en la sangre y contaminen, nos contaminen enteros. Luego... sentimos.

Entran por los poros, por la piel afeitada, por el cabello, montan dentro todos sus escombros. Y los dejan ahí, para recordar, para seguir recordando, que sentimos. Y unos hacen espacios a otros, comparten habitáculos y poco a poco se van instanlando, apenas hacen gestos o comparten palabras con los otros huespedes, aunque tengan mucho en común, aunque los nuevos partan de las mismas circunstacias que los primeros. Se pasean por los dedos, por las manos, para recordar también de dónde partieron, se embarcan en los labios, en la frente y en los ojos. Y los ciegan.

Sentimos. Y tatuamos nuestra piel con nuevas palabras, para que se lean cuando las miremos, para que se corran solas y nos tiemblen.

Y olvidamos, y olvidamos que sentimos. Para no leer, para no temblar. Para seguir siendo los mismos. Pero sentimos...



Me gustan las gruas, las antenas de televisión y los cables de los tranvias, el cableado telefónico o de centrales eléctricas, rompen en el entorno y dan otro significado a la monotonía.



Una canción que he descubierto, muy bonita, que la coja quién quiera, que yo ya paso de dedicarla.

7 comentarios:

oscark dijo...

Claro que me ha pasado. Creo que una vez tambien fue hace casi 9 anios, que casualidad!!! yo creo que son cosas que nos tienen que pasar, ver siempre todo del mismo color puede aburrir hasta al payaso del detergente. Yo intento estar receptivo a todo este tipo de cosas que me hacen ver todo con mis gafas nuevas(ni las rojas ni las azules ni las de dormir)
Te leo triste, no te preocupes por nada, ya sabes que cojo mi capa y me planto antes de que puedas decirme que no.

PD> yo pensaba que Facto Delafe eran estos....

M dijo...

No me leas triste, ni mucho menos, ni tienes que plantarte la capa, ni tienes que preocuparte, estoy muy bien asistido aquí. Todo es diferente pero no más malo, solo diferente, y eso es bueno también, encontrar cosas de uno mismo que no veía hace mucho tiempo. Eso es genial.
Y no, no son los de Facto Delafé y las flores azules, es Nena Daconte, y la canción es "Idiota", y como yo me pongo algunas veces así, en ese estado mental, pues me ha hecho gracia poner la canción, así que me la dedico a mí mismo...
Mil besos superman

donialoca dijo...

Y si te digo que todo eso que describes me acaba de pasar?
Y tengo una pinza en el estómago, entre miedo y euforia que hace que mi pulso vaya a 1000.

Muy bonita la canción...creo que todos nos ponemos asi alguna vez...

besos

Miada dijo...

Curioso tu texto...

Recuerdo cuando conocí a Quique, tumbados desde su cama a través de la ventana podíamos disfrutar viendo un bosque, los cables de alta tensión partían el cuadro, siempre me gustó...

Un beso.

el_aviador dijo...

Marquitoooooooosssssssssss!!!!!!!
Me ha encantado esta entrada, es verdad, nos ha pasado a todos, es difícil, pero pasa, el tiempo puede pararse y quedarse dentro paralizado en ese instante, para siempre.

Como te pongas triste voy y te mato, ya se que no lo estás, pero por si acaso.

besos...

FRAN dijo...

A mi también me encantan todos los cables, las antenas...sólo me disgustan en el monte las torretas de alta tensión...no, no me gustan. Recuerdo hace 3 años el resquebramiento de mis músculos y el sentido de la sangre bombeada a mil por hora desde la cabeza hacia los dedos de las manos, el temblar de las rodillas y el balbuceo de palabras torpes. Recuerdo como todo se volvía difuso y cómo se me aparecía clara una imagen, sólo su imagen.

No deberíamos nunca dejar de temblar.

Un abrazo.

Esquitin dijo...

Siempre me habían intentado explicar eso, y nunca lo había entendido. Pero tus palabras me han transportado a los ojos de los que a veces me han mirado, y ahora sé lo que sentían los que me decían: es que tú eres distinta.