04 agosto 2006

Momo

momo de michael ende



este finde he vuelto con Momo, mi cámara de video, tenía que tener un nombre, y cómo no ser este, ya que para mí es como una niña, una niña que escucha, que me escucha como Momo hacía con los niños en el anfiteatro del libro de Michael Ende. Porque Momo, el personanaje de Momo, tenía la peculiaridad o mejor dicho, el don, de saber escuchar. Ella nunca hablaba, nunca decía nada, pero solucionaba todos los problemas de todo el mundo con solo oirlos. Los niños jugaban con ella, todo el mundo quería estar cerca de ella, animaba a historias, animaba a disfrutar del tiempo y el tiempo pasaba. A mi no me gusta que me solucionen los problemas, solo necesito que me oigan.
este finde nos hemos vuelto a encontrar. La he encendido con miedo, la trato de cuidar bien, de ser cariñoso con ella, delicado, tranquilo, es una forma de respetarse el uno otro, yo intento cuidarla para que ella me siga escuchando, para que oiga mis historias, para contarle qué quiero mirar y a quién quiero mirar, y le hablo de sus detalles, de esas partes en las que se fija cada uno, en las que me fijo yo.



Cuando daba clases de Guión Cinematográfico insistía continuamente en unas cuantas ideas, además de hablar sobre estructuras, sobre planteamientos, nudos y desenlaces, personajes que crecían, climax y finales felices, les decía a los alumnos que un guionista es un "observador del mundo", una persona que reinterpreta todo lo que ve, que lo hace suyo, lo pasa por ese filtro y luego lo escribe, recorta la realidad y deja los trozos que cuentan algo, algo que se intente que sea único. Les animaba que un día salieran por la ventana de su casa, o por el balcón o desde la terraza, y se quedaran mirando a alquien, a una mujer que mira por una ventana, a un hombre que sacude un mantel, e invetaran qué había detrás de todo eso, que se escondía detrás de su espalda, qué circulaba en su silencio, en su mirada. Un guionista es sensible a lo que ve, escucha, oye, mira y ve. A esto que yo nunca he dicho que sea un guionista, solo soy una persona que escribe guiones.

Compré a Momo con un dinero que no me pertenecía, que pertencía a la mujer que me ha dado estos dedos para escribir, una mujer que tanto ha contado y que me pasaba el relevo por el cordón umbilical, años más tarde me entregaba a Momo para que mis historias se pudieran ver. Una mujer que también es madre y a la que hoy le entrego por su cumpleaños pasado otra herramienta para que intente contar, nada que ver con la que ella me entregó. Y de la suya salió "Seguir...", un cortometraje al que le está costando...seguir.

Me gusta la belleza, ya lo dije una vez bajo el bigote que ahora no llevo, me gustan las cosas bellas y las encuentro siempre en detalles de los demás, en la forma de mirar, en la sonrisa amplia, en unas manos, en unos pies, en las cosas que se me regalan, en las cosas que tomo prestadas... luego las defino, les doy la amplitud que se merezcan. Me abrurre la belleza fácil, así que me gusta buscarla, esa que se encuentra en el otro círculo, la que sale de la nada, la que se forma y se construye. La que no se destruye porque crece.

Momo ha visto a Alex, yo le he hablado de él, de sus ojos y de su mirada gratuíta, también le he hablado de la niña Rossana, y en lo bien que congenian el uno con el otro, en la belleza que atraviesa el nuevo canal que les conecta. Y es increible la forma en la que Momo lo ha captado, tal y como yo lo tenía en la cabeza. Así que a ver si me quito unas cuantas tonterías de encima, me pillo un ordenador que me haga caso, y empiezo a hacer algo...

Esta canción me recuerda al círculo del que hablaba antes, en las cosas que va diciendo sobre todo al principio, se que la canción la ha puesto antes Dani en su blog intentandonos convencer para que fueramos a un concierto de ellos, al que ahora vamos a ir esta noche. Entonces la repito, porque me ha encantado porque me ha recordado a ese tipo de belleza, la que está en el otro círculo y ya no lo repito más. Así que ahí la dejo, como el que pone una bomba y se larga corriendo...





facto delafé y flores raras - El mar, el poder del mar

6 comentarios:

Ed dijo...

me encanto ese libro cuando o lei ahce mil millones de años....con sus grises y no se ke...kemala memoria tengo



respecto a tu cam megaguay....no se como ira lo de pasarlo a cd...pero si te hace falta el mio tiene entrda ilink de esas-
take care

FRAN dijo...

Hola M! Me había perdido tu anterior post, y ya tienes otro. Me estoy haciendo un poco friki, cenando donuts, batido de fresa y leyendo blogs.

Me han encantado las fotografías. Tengo que reconocer, que en cualquier peli, mala, chunga, pero donde salga una historia padre-hijo, me emociono.Y me encanta ver un padrino haciendo el tonto con su ahijado, que por cierto, es más lindo...que carita tiene, sobre todo la de este último post de momo.

NO HE LEIDO MOMO!!!, y lo he intentado alguna que otra vez cuando era más pequeño de edad. En fin, que para que terminases el corto, te dejaría mi ordenador, pero va a ser peor el remedio que la enfermedad, ya que se cuelga abriendo alguna ventana exploradora y el reproductor windows media.

Un abrazo y ánimo con todos esos cambios.

La mujer sonriente dijo...

No sé si en el tiempo que te llevo leyendo te he dicho alguna vez que me gustan mucho las fotografías que sueles poner ¿eres tú su dueño? Son preciosas… De hecho, cuando empiezo a leer tus posts y me encuentro con una foto, dejo de leer y le hecho un vistazo al resto de las fotos, entonces, una vez que las he visto todas, vuelvo a donde me había quedado para continuar leyendo =).
Esta vez has dicho cosas muy tiernas. Por un lado me he sentido muy identificada contigo (quizás sea un atrevimiento por mi parte) en el tipo de belleza que buscas. Me encanta encontrar la belleza en los demás, belleza que para ellos pasa desapercibidas mientras que para mí es muy evidente.
Momo, y me da un poco de vergüenza reconocerlo, es uno de mis libros pendientes. Hará tres semanas uno de mis mejores amigos se sorprendió al comprobar que no lo había leído y me dijo muy enérgico eso de: “¡Pues te lo tienes que leer! Yo te lo presto.” Y ahí se quedó nuestra conversación y mis ganas de sacar tiempo para seguir su consejo.
Con respecto a Alex… ¿qué se puede decir que tú ya no pienses? Me encanta la carilla que tiene y estoy convencida de que se me caería toda la baba del mundo y más si pudiese verle mirando a Momo, mientras te está escuchando.
Me parece un artículo muy tierno.. gracias por compartirlo ¿Qué tal fue ese concierto? =)
Mil bechillos =**
P.D. Siento no poder arreglar lo de mi blog… lo siento de veras.

M dijo...

a la Mujer sonriente:
Si, las fotos son mías, me encanta hacer fotos, de hecho soy un rato pesadito con las fotos, puedo llegar a hacer miles en un solo fin de semana. Los amigos se quejan, pero bien que luego les gusta que se las pase o verlas en la blog...!!! ay!!!
Gracias por el comentario, muy tierno también de tu parte, quizás estoy experimentando muchas cosas ahora con Alex y me salen este tipo de cosas bonitas.
Un beso guapa!!

Y Siento de veras no poder escribir en tu blog, supongo que será por configuraciones o lo que sea, y muchas veces se le olvida a uno enviarlo por mail. Así que perdonaré todos tus comentarios igualemente...
Muchos besos y muchos besos otra vez..!!!

La mujer sonriente dijo...

¡Qué bien! ¡Cuántos besitos en un momento! =) Gracias =D
A mí también me gusta hacer fotos, aunque a veces me da corte parecer una pesada y me cohibo... tú pareces más lanzadillo en ese aspecto. Me encanta que las compartas con el blog ¿A tus amigos/as no les molesta?
Un bechillo gordo y de verano.

M dijo...

no les molesta en absoluto, al contrario, les encanta...
a ver si un día cae una tuya
mil besos!!