él: ¿qué?, he estado este fin de semana en un balneario, mira (le enseña la pulsera), Svata Katerina...
ella: si, se llama como yo.
...podía ser dulce como nombrarte, para que vengas, aunque no vengas, y no haya sino, tu ausencia, tan dura como el golpe, que me dí en la cara, pensando en vos.

Se levantó en mitad de la noche, como el que se levanta de una pesadilla. Miró el reloj del móvil y era casi la hora de levantarse. Y de pronto, sintío el olor de él en su piel, y se enlazaron unos recuerdos con otros de forma instantánea y de sorpresa, y le vino a la piel, su sudor, su olor, su vello deslizándose por su cuerpo.... y el sexo.
Era la última persona con la que se había acostado, y ya hacía dos meses de eso, en ese momento lo recordó perfectamente, como si él estuviera ahí, y la mezcla de excitación se mezcló con la confusión, porque no quería pensar en él, ni mucho menos pensar que había sido la última persona con la que se había acostado, con la que había compartido su cuerpo, y no quería que los recuerdos llegaran a más y se describieran en un buen sexo o algo peor: un muy buen sexo, no quería que crecieran y se desarrollaran a lo largo de la rutina de por la mañana temprano y tenerse que irse con él a tomar el café, que le acompañara en el cigarrillo que estaba a punto de fumarse, y ni mucho menos a la ducha dónde tendría todo su cuerpo expuesto a que sus manos volverían a crear los mapas que pudo crear él el último día.
Lo único que no necesitaba para ese día era tenerlo en la cabeza.
Pero tanto esfuerzo para olvidar solo sirve para recordar mejor. Así es la memoria.
Ya no está. Y este no vuelve. Se fue. Y este no vuelve.
Y con miedo y despacito se dijo a sí mismo "se fue", " y este no vuelve". Pero no tenía razones, se fue sin razones, no pasó nada malo, no hubo ningún problema, ni gritos ni discusiones absurdas o realmente importantes, solo se tenía que ir después de hacer... lo que fuera con él. Y por eso se fue, los dos lo sabían y lo tenían asumido. Pero ahora él estaba en su piel, en su memoría y debajo de su pantalón del pijama. Y en lo único que podía pensar era en cambiarlo, en acostarse con alguien, en conocer ya a alguien, y en olvidar que fue el último, que fue importante y que ya no vuelve.
Y por un segundo empezó a odiarlo, intentando juntar pedacitos de todo para crear un odio de esos que te crees que te hacen olvidar. Pero realmente no quería, disfrutaba el recuerdo que ya le había venido de sus ojos en el sofá aquella noche, del deseo, del miedo, de sus manos y su camiseta, de su vello en su piel, de los tres mil pelos de su barba acariciándose con los dos mil y pico de la suya, del miedo de él por hacer algo que no se debe hacer y del extra de excitación que eso le proporcionaba. No puedes, lo haces, me desesas.
Aunque al día siguiente se fuera, aunque ya no volviera, aunque ahora lo tuviera tan cerca, aunque llevara dos meses sin acostarse con nadie.
Y entre tanto pensamiento, ya se había vestido, ovbió la ducha y se quedó con él un rato más en su memoria.
El reloj del móvil ya le recordaba que tenía que hacer su vida.

Este video va dedicado a Cris, además de ser fan (y presidente del club de fans), es un homenaje a todas esas personas que tenemos muchas cosas dentro y que, personalmente, nos cuesta enfrentarnos a ellas. Crear, hacer videos, hacer cortos... suponen muchas veces una forma valiente de evaluarte a tí mismo, de saber qué eres capaz, qué capacidades tienes para contar cosas... y una respuesta final de saber si eres bueno o no, si fracasas.
Yo no se Cris, quizás sea por vagueza, por miedo, por lo que sea... por mi parte es una mezcla de todo eso, de debilidades, de miedos a ver que las cosas no son cómo tú las imaginas, que son diferentes, o que no llegarás a ser lo que siempre has ansiado ser.
Y aquí me quedo con las palabras de mi amiguito Alex, en las que hay que arriesgar y apostar por lo que haces, sin miedo a las represarias. Y con el apoyo, espero que nunca malgastado, de Oscar, que siempre estuvo ahí intentando sacar todas las cosas que se van muriendo dentro de mí, para que no solo las viera él, sino para que las vieran todos los demás...
Ya veremos, de todos modos (y no se si excusándome) este video se ha hecho en un rato, en una mañana, tiene muchos fallos, pero s0lo quería "jugar" a darle imagen a la música de Cris, quizás para apoyarla y que siga haciendo cosas. Con su música y mis imagenes he intentado contruir una idea de qué son juguetes, si son cosas con las que jugamos, yo juego con la realidad, juego con mis sueños y juego con las cosas que más añoro en mi vida. Esos son mis juguetes.
"Viceroy módrý prosím..." digo cada vez que estoy delante de la caja, en la tienda de los vietnamitas que están al lado de casa. La chica me sonríe porque cuándo entro siempre me dice "ahoj!!!, ¿Viceroy módrý?", y yo le digo "No", que es "si" en checo, y ella me pone el paquete de tabaco encima, porque Viceroy es una marca de tabaco y "módrý" es el color "azul", pero declinado, y con el "prosím" ya añado el "por favor" y construyo mi frase del día, una de las que más pronuncio, eso si, si me quito de fumar, no sé qué voy a hacer con ella, con la frase, porque a la tienda de la vietnamita voy a seguir yendo.sec.1. Interior. Casa. Día
Es una habitación grande, con cortinas de colores chillones, probablemente compradas en IKEA, al lado de dos grandes ventanas hay una cama, posiblemente comprada en el mismo lugar. Un hombre con el torso desnudo fuma un cigarrillo, a su lado hay un cenicero y un teclado de un ordenador inalámbrico. Se llama Alex, es un chico con una barba medio cuidada y un poco despeinado.
Alex off: ...y el otro día me encuentro pensando en tí, como el que se encuentra a alguien por la calle, pero no sabe si saludarle, si lo habrá visto o si es buena idea pararse. Yo me paro, y ya veremos hasta dónde llego. Y como un viaje de extasis, de esos que nunca me tomé, me embarco en una serie de alucinaciones dónde te veo, y si eres tú, y realmente eres tú.
sec.2. Interior. Casa. día.
Es otra habitación, quizás más pequeña que la anterior, pero mucho mejor iluminada, las cortinas están abiertas y se puede ver algo de la calle, bajo las cortinas encontramos una cama, y encima de la cama está sentda una chica morena, con el pelo recogido y con una camiseta de Superman puesta y unas braguitas como única ropa. En sus manos sostiene una serie de fotos de chicos que ella pasa y mira la fecha que hay detrás, muchas de las fotos son Polaroids. La chica de unos 30 años se llama Claudia.
Claudia:... tres, cuatro, cinco... (al mismo tiempo que dice un número aparece un chico en una de las fotos),... seis, siete...pufff (un chico que prefiere no recordar), ocho, ocho, ocho...¡ocho!. ¡Imbéciles!, que sois todos unos imbéciles, inútiles, absurdos,... estúpidos, infieles, aburridos...
Deja el montón encima de la cama, y entre las fotos, aparece la foto de Alex, como en todas las fotos anteriores, solo hay un chico en cada una de ellas, parece ser que son fotos que ella les ha hecho a ellos. El fetichismo de tener una foto de ellos.
Claudia: Y tú...¿y tú?, porque era una pregunta, ¿sabes? (mira a la foto como esperando una contestación). No. No eres mejor que el resto, eres...
Sec3. Exterior. Calle. Día.
Es el día de la foto de Alex. Alex está de pie cerca de un puente, en una calle peatonal, apenas hay gente porque es muy temprano. Son los ojos de Claudia los que nos llevan a él, o los ojos de su cámara.
Alex off: ... y como en un viaje de extasis, de esos que nunca me tomé, me embarco en una serie de alucinaciones, donde te veo. Y si eres tú. Y realmente eres tú... y es cuándo te acercas, y estás tan...(disminuye la voz hasta el susurro)...tan cerca, tan cerquita... que hasta te huelo.
Y joder, ¡qué bien hueles!.
Estoy contagiado de una literatura pésima, esto de ser profesor de español te lleva a leer cantidad de redaciones cada día, a desenfundar mi boli rojo, uno que me regaló mi jefa hace ya tiempo para los examenes anteriores, y a poner faltas o a corregir excesos, y después de leerte 30 textos sobre Mi Barrio Ideal, ya empiezas a pensar o a darle vueltas por qué para para hablar de existencia utilizamos el verbo "haber" con "hay" y artículos indeterminados, como "un/una" y sus correspondientes plurarles, o si el verbo SER es para ser, para hablar de carateristicas, para identificar algo, o si el verbo ESTAR es para localizar en el espacio, y ya hasta te preguntas dónde vives tú, quién eres tú, y qué hay en tí o a tu alrededor... y me quedo en una simple definición, muy fácil de resolver, hasta para un estudiante de Acceso 1+2 (que son los principiantes), en la que "soy" una persona que echa de menos, en la que "estoy" en un país que no es el mío, pero si es en el que debo estar, y finalmente una en la que "hay" muchas cosas nuevas y "no hay" ninguno de mis amigos de allí, de mis nostalgias o de mis adicciones.
La comunicación se ha vuelto indispensable, tener una relación que se basa en el inglés (ahora un poquito más en el español, porque ha hecho un curso de Acceso 1+2 y ya sabe de qué van los verbos de antes), hace que muchas cosas se queden en el aire, perdidas o encontradas por las manos, esas que se mueven disparadas o disparatadas para poder decir lo que uno quiere decir, y te dices "bueno", y te dices, para cambiar de palabra, "vale", y continúas, porque hay cosas que se dicen con los ojos, y que se dicen con otras partes del cuerpo. Pero la cosa no termina ahí, muchas veces me meto en la blog de mi amigo Dani, y mis nostalgias se retuercen un poquito más, ya no es echar de menos o echar de más, es la comunicación, es el entender un lenguaje diferente, que no solo se refiere a lo que se habla. Me explico... o lo intento o me vuelvo incongruente, lo primero que salga.
Aquí tengo gente a la que empiezo a querer, en cierto modo, a la que quiero, pero no tiene nada que ver esto con los quereres, porque no estoy hablando de eso, hablo de hablar, de comunicar, de darte cuenta de que las palabras se quedan cortas, y que el canal de comunicación se vuelve incompleto, y que no hablo de mi pareja, que no tiene tampoco la culpa, hablo de la gente que me rodea, del sentido del humor, de la química, de la sensación de sentirte partícipe de algo. Hablar un mismo idioma o no hablarlo no garantiza muchas cosas, será por eso que les digo continuamente a los estudiantes, que aprender un idioma no es tragarse las tablas de gramática o las listas de vocabulario, que miren más allá, que miren cómo se mueven las personas, cómo miran, que intenten ver otras cosas, al principio se quedan un poco raros... pero yo creo que algunos de ellos me entienden, porque luego te dicen cosas muy bonitas cuándo termina el curso.
Y aquí termina otro curso, dentro de poco (o muchisimo) vuelvo a España, con algunos proyectos en la manga para el curso siguiente, y con muchas ganas de volver y de ver, de encontrarme con las palabras, con la complicidad, con la química, y disfrutar de ella lo que pueda, para volver a la batalla de encontrar algo parecido aquí, o quitarme estas tonterías de la cabeza, la primera que salga, la primera que sea, porque sino me sumerjo en otra incongruencia, la de querer estar aquí y la de querer estar allí, y eso no tiene ni piés ni cabeza.
Soy, estoy.... hay

