18 mayo 2008

Cesky Raj, el Paraiso Checo

dos chicas están en una discoteca, un chico se acerca a la más guapa y le pregunta:
- ¿oye?, ¿bailas?", y la chica le contesta:
- NO - pero él insiste
- ¿y eso?
- "eso" es mi prima y tampoco baila.

Hace tiempo que no hacía una excursión, que no salía una noche o dos fuera. Cuando las cosas están raras, necesitas un relax, y qué mejor que el Paraiso Checo para ponerte en contacto con la naturaleza, contigo mismo y conseguir después de tanto: nada.
Un descansito, caminar unos cuantos kilómetros y ver cómo las maravillas de la naturaleza se agolpan una tras otra en esta pequeña immensidad que hay dentro de la Républica Checa: Cesky Raj.




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Tengo que ampliar la entrada, hay tantas cosas de las que quiero hablar, que tener unos minutos de internet descolocan muchísimo, es una presión que hace que mis palabras se vuelvan más tontas de lo normal, necesito supongo un momento de tranquilidad para añadir toda la información, todos esos detalles que hacen más importantes todos los momentos, los que se escriben con el otro lado de la cabeza, ese que usamos poquito, vaya que nos demos cuenta de cosas del mundo que nunca hemos querido saber...
Así que ahora dejo las fotos, algunas de ellas, tengo que intentar traer más y enseñar esta maravilla de Paraiso...

03 mayo 2008

Los subjuntivos de Praga: El presente

Sé que es casi nada, pero me sirve de tanto, sólo una palabra para olvidarme del pánico.
"el momento más feliz" la casa azul




he perdido la capacidad de cocinar, definitivamente, la he perdido. Y no es que la llore, ni mucho menos, no es un drama y me parece hasta graciosa, la verdad. Yo no es que haya sido un magnifico cocinero, ni mucho menos, pero con un poquito de música, un par de cacharros y una buena compra del Mercadona me entretenía bastante en la cocina, aunque me entretenía más cocinando para alguien.
Anoche cogí la bolsa de pescado congelado del congelador mismamente (sino de dónde), aquí no hay pescado, pero nada..., que si, que hay perca y trucha y salmón, pero no es muy accesible y siempre congelado, lo que si hay es un pescado blanco que no se sabe muy bien qué es, pero que está bueno y que apaña bastante bien. Bueno, la historia es que tenía patatas, tenía cebollas y ajos... bueno, pues un pescado guisado como suele hacer Enrique (el Henry), mi compañero de piso. Directamente y con mucha desidia, metí todo en la cacerola, lo sofreí de mala gana y lo salé de más mala gana todavía (es decir, que apenas lo salé). No sabía a nada, estaba de pie en la cocina con el plato en una mano, el tenedor en la otra y sonriendo por el plato sin sabor, sin sustancia, sin ganas y sin nada que había preparado. Tres bocados y a tumbarme a ver una peli.
Esa costumbre no la he perdido aún.
"¡¡Se vuelve a aprender cocinando!!", me decía Henry cuándo llegó a casa, "¡¡eso no se olvida!, ¡es que no estás motivado!"... pues no, no estoy motivado la verdad, aunque tambien es verdad que me da igual. Las rutinas aquí han cambiado, las cosas cambian con el tiempo, unas se quedan para siempre porque son inamovibles (o "irreductibles" lo que me gusta esta palabra por el poema de Espantapájaros de Galeano), otras son dinámicas y crecen o decrecen, como mis ganas de cocinar o mis ganas de tumbarme y ver una peli.


En mis rutinas me suelo levantar muy temprano, hay veces que hasta las 6 o 7 de la mañana, trabajo casi todos los días por la mañana, tengo clase de DELE (preparación para el examen de español) los lunes y miercoles de 9 a 11, los martes tengo clase privada con Sash, una chica checa un poco siniestrilla y tímida. pero con un curioso sentido del humor. La clase la damos en un café diferente cada vez, aunque hemos encontrado uno cerca de casa dónde la camarera es medio simpática y el café no está del todo mal, un sitio bonito y cómodo. Los viernes por la mañana en Cervantes con "las pencas" que es como llamo a mi grupo del viernes, son un grupo de unas diez chicas (ningún chico) y son bastante torpes, pero les tengo mucho cariño como a todo lo torpe (y espero que ellas a mi, porque en las evaluaciones me pusieron por las nubes... de bien, de bien, esta última semana han tenido unos progresos increibles y me siento muy orgulloso de ellas. Miercoles y Lunes por la tarde clase con un grupo A2, con el que me lo paso muy bien y en el que hay muy buen rollo en clase, de hecho los invité incluso al festival de cine español y tuvimos oportunidad de estar juntos fuera de clase y verme hacer de payaso también fuera de clase. Los martes y jueves tengo clase privada con Edit, una chica hungara-eslovaca-checa, tremendamente preciosa, una persona impresionante, llena de recovecos, de bellezas diminutas y detalles curiosisimos, aunque muy escapista, me hace cambiar de tema cada 3 segundos, cosa que me disloca algunas veces para la clase, pero me encanta su inocencia, la forma que tiene de ver las cosas.
Ya no tengo miedo a las clases, esto creo que está muy bien, en cierto modo he ganado la batalla, aunque no la guerra, porque sigo batallando cada día, y eso me hace sentir muy orgulloso de mi mismo (no teneis ni idea de hasta cuánto, mucho).
Y ahí van mis rutinas...
Me levanto y me tomo un cafelito con un cigarrillo, me ducho y me cojo el tranvía 22 o 23 y me marcho al Cervantes, me bajo en Stephanska y camino un minuto hasta las puertas de cristal inteligentes del Cervantes,que se abren antes de que las toques, subo un piso y allí está la sala de profesores, una mesa tras otra, un ordenador tras otro y los de siempre moviendose por allí, entre pretéritos perfectos o imperfectos y con sus subjuntivos y condicionales, y me siento pluscuamperfecto cuando utilizo los imperfectos del subjuntivo proponiendo condiciones, proponiendo hipotesis... "si yo fuera o fuese, si yo estuviera o estuviese...".

con Carlos y Manel

Hay tantas cosas que contar, que es dificil, la verdad, poner un poco de orden en mis rutinas, porque ahora son para mi rutinas, para los que no sabeis mucho de mi vida aquí, son novedades, pero se han aglutinado de mala manera y no sabe muy bien ya cuál es la primera, la que va después o la que tiene ganado el trono de la más importante, para lo son todas, porque son cambios en mi vida, y porque los necesito de verdad, muchos de ellos para crecer, para vivir otras cosas, otros, para calmar todo lo que echo de menos allí, en España, que no son más ni menos que personas, a las que puedo acceder más bien poquito, de las que pierdo el tanto de estar al tanto, y de las que hay veces.... que de verdad que lo juro, que se me hace un mundo no estar cerca, no teneis ni idea de lo dificiles que pueden ser algunos momentos, que eso no significa igualmente que esté mal porque no lo estoy, ni mucho menos, es que soy así... y no se pueden evitar ciertas cosas. Vosotros os comunicais siempre los unos con los otros, pero a mi me llega poquito, y eso contando que para lo poquito que me llega , llega en formas poco esperadas o de escasa información... pero esto es otro tema aparte.

Manel-Manuel-Manolo vino a Praga, vino a ver Carlos y de camino encontrarse también conmigo, una parte de Oscar de Barcelona venía a Praga, una persona nueva cerca de él, que comparte sus cosas, sus marchas, sus charlas... casi su-todo. Y la verdad es que fue una delicia tenerlo aquí, su expontaneidad, esa forma tan natural y tan fresca de hablar, de ser, tuve muy buenos momentos con él, una oportunidad para darle una vuelta a las calles de Praga otra vez, salir por las noches en medio-desfase, porque a mi me pilló medio malo también, y cuando me decido a emborracharme un poco un día... acabo haciendo cosas con complicadas consecuencias, en plan de "cómo he llegado aquí y quién me ha traido aquí".

con Lorena en el Popocafeptel

En medio de la visita de Manel (lo llamaremos así porque así es como lo llama Oscar), se presenta también de sorpresa Lorena, que haciendo una visita en Austria para una boda, en un arranque se mete en un tren para Praga, se me hacía lo más raro del mundo, como si hubieramos quedado para tomar una cerveza en Praga, me pilló en unos días muy liado con el DELE y estudiando algunas cosillas que necesitaba, pero igualmente me alegró mucho verla aunque solo fueran dos escasos días...

con Henry en el Café Louvre

Otra cosa es la de no tener internet en casa, me limita lo más grande para poder hablar, para poder comunicarme, para poder hablar de lo raros que son los checos y de lo que me gustan igualmente, de hablar sobre mis compañeros de trabajo, de Monica a la que tengo un cariño impresionante y una complicidad en cierto modo muy necesaria en mi vida, de Elisa, de Ana, de Pablo... con los que me siento como en casa cuando estoy con ellos, de las andanzas de Manuel al que veo ahora menos pero del que siempre me alegro de verle, de mi angel protector Carlos que me cuida estando cerca o lejos de mi, preocupandose de llevarme hasta al medico, cosa dificil de conseguir porque los odio, pero es que no he parado de estar enfermo por una cosa u otra desde que estoy aquí, y ya la última me vuelve medio loco...

carlos en Malastrana

monica en el sepia de Karlovi Vary


Y poco más... la verdad, el presente se sigue moviendo entre tranvías rojos, entre cambios de color y ese continuo y constante cambio de estaciones que tiene Praga. Y ya tengo fecha para volver otra vez a España, pero por poco tiempo, en Cervantes me han dado una beca para un curso "bastante importante" en Barcelona, para la primeras dos semanas de Julio, una pena porque coincide cuando mis padres y mi hermana con Jose vienen a verme, y bueno...
Bueno, y se me olvidaba!... el regalo de Oscar, el i-pod que trajo Manel consigo, el i-pod, bautizado ahora i-ki en su honor, el paquete de mortadela de aceitunas y la Fotogramas...(¿se puede ser más feliz a nivel material?) ¡¡cosas (materiales) esenciales en mi vida!!!. Ahora vuelvo a tener banda sonora en mi vida, ahora gracias a tí, como tantas cosas son gracias a tí, porque siempre... me salvas.
Me emocioné lo más grande al ver el ipod y un video que llevaba consigo de Oscar presentándolo, con todas las respuestas a mis preguntas "¿por qué te has molestado?, ¡no tenías que hacerlo!...", pero ya no era solo verlo, sino verlo contándome las cosas que hace, cómo sigue su vida.... Siempre me emocionas nene.
Vamos a ver qué ocurre, vamos a ver qué pasa...

por cierto, dejo el video de Madonna, que ha hecho un nuevo album con una canción bastante pegadiza, pero un album bastante malo, pero bastante, bastante... ella no es de mi gran predilección, pero siempre la he respetado mucho... pero esta vez se ha lucido.
Si es que como Ivan (Ferreiro) hay poquitos....


19 abril 2008

trozos de praga....

me he cogido la cámara y me he dado una vuelta....











me he cogido la cámara y me he dado una vuelta, hacía mucho tiempo que no lo hacía, como hacía mucho tiempo que no escribía... no por no tener nada que contar, que siempre son muchas cosas porque mis neuronas les gusta trabajar y crear conexiones absurdas, conexiones necesarias e incluso, conexiones maravillosas. Asi que me he dado una vuelta por esta ciudad con la cámara de siempre, para ver qué veía, y he hecho de nuevo mil fotos con mi triste pero agradecida cámara, esa que me regaló Oscar hace mil años.. para ver otra vez esta ciudad, mi ciudad ahora.
son trozos de Praga, de su luz, de momentos no especialmente particulares o especiales...
Espero poder escribir en otro momento y contar más cosas... esto de no tener internet en casa me limita mucho, me mueve de un lado a otro y me limita mucho la comunicación con los que más echo de menos, sobre todo hoy también, que es el cumpleaños de Guada, y que en esta semana fue el de Valle y el de Merce... y todas sin felicitar, por esta cabecita que se me ha dado....
De momento, aquí dejo esto...

21 marzo 2008

10

He intentado varias veces no escribir este post, lo he tenido en mi cabeza fijo, con las palabras más o menos desordenadas, pero fijas de algún modo, llamando para ser ordenadas, para volver a rendirte homenaje una vez más, porque te lo mereces, porque no puedo evitar que sea así, porque cuando hablamos de drogas, también hablamos de ti y las dependencias son inevitables.

Y es que parece que es volver atrás, dar un paso atrás, pero no puede ser así, me resisto también a que sea así y mis zapatos parecen estar de acuerdo, no es solo esto, no es solo dependencia, no es solo amor, no son solo 10, son muchas cosas más, la mayoría o las más importantes o las que no se dicen, no caben en palabras, no se pueden unir unas con otras y construir frases con sentido, quizás porque seguimos en un sin-sentido, seguimos en una espiral que nos vuelve a efectos de boomerang al mismo sitio, dónde tú me salvas, dónde somos salvados de prácticamente todo y de absolutamente de nada, y planeas todos mis cielos hasta llegar al que tú conoces mejor que nadie, porque tú me conoces mejor que nadie, porque conoces mis tormentas y paras mis rayos. Superman.

He intentado varias veces no escribir este post. Te he dejado en medio del anterior, en un párrafo suelto, para hacerme la idea de que eres parte de mi vida (cosa que siempre será así, esto es irreductible) pero no el motor, porque yo quiero ser el motor. Pero no ha funcionado. No funciona. Como la tostadora del corto que aún no he montado, hablaba sobre las cosas que se rompen, que ya no pueden funcionar más, este tipo de cosas no funcionan más precisamente porque hay algo entre nosotros que si continúa funcionando.

Y eso que he escrito unos cuantos nombres en mi piel, dejando también que me escriban y me dibujen (y me pintorreen, por qué no), y eso que me libero poco a poco de mis absurdas paranoias, y me hago cada vez más yo, me libero haciendo intentos algunas veces absurdos. Y comparo las letras y las grafías, observo con atención el movimiento de las tintas, algunas no pintan, otras lo hacen con gran intensidad, unas resultaron ser fuertes y aguantar, otras escribieron mensajes preciosos, casi todas hablaban de un futuro, algunas de ellas pretendieron borrar… pero es que no se borra, se convierte como mucho en grabados en las plantas de los pies, en el cuero cabelludo o como mucho en la espalda, cuando me giro en la ducha y, frente al espejo que tengo aquí en Praga, te leo. Porque eres tinta permanente, fijada como los tatuajes que tanto siempre he odiado. Porque te odio y te quiero, porque odio quererte como te quiero, porque quiero quererte siempre y después otra vez más, porque no puedo estar contigo, porque no puedo estar sin ti, porque quiero matarte y hacerte el amor para que nadie pueda hacerlo como yo lo he hecho, como yo lo hice, como yo la hacía… y que se queden todos los malditos tiempos verbales que ahora explico en clase, en tu cabeza, arañando para convertirse en futuros, nadie lo hará, nadie lo hará… nadie como yo.

Pero nuestras vidas siguen, y es lo más justo. Y esta idea psicópata es más que absurda. Y he estado enfermo y te he llamado para decirte que estoy malo, para quejarme de estar en la cama apoltronado, porque tú sabes mejor que nadie que soy mal enfermo, y me cuides con tu voz a través del teléfono, a más de 10 coronas el minuto, formando sonrisas, formando palabras, donde se escapa un siempre “¡joder cómo te echo de menos!” y de las tuyas “todo saldrá bien… yo solo quiero que seas, como poco, feliz”. Si lo soy, coño, si lo soy…

Y ya no es 5 de marzo, ya pasó, y vendrán otros, y algunos vendrán como este, y otros vendrán disfrazados de Carnaval o de fiesta improvisada, y quizás no sean tus manos las que agarre en ese momento, y quizás no se soplen las velas juntos, al unísono, quizás nos demos la vuelta estando con otra persona, excusando ir al baño o a tomar viento, y soplemos durante un momento, para recordar que siempre estás ahí, que siempre eres tú, que no puedes ser otra persona, que me salvas, que vuelas siempre en mi espacio, que eres mi Superman.

He intentado no escribir este post muchas veces, pero ya ves, ya lo sabes, nunca tuve demasiada fuerza de voluntad.

29 febrero 2008

de praga a barcelona, de barcelona a granada... yo tenía una boda en Almuñecar

profesor de español... en praga


pero no fué así...

ahora estoy en barcelona, en la habitación minúscula de Oscar, entre un cigarrillo y una canción de la Costa Brava,¿y por qué estoy en Barcelona, cuándo tenía que estar en Granada a estas horas de la noche?. Pues porque he perdido el autobús, porque he perdido el avión de Brno a Gerona, porque he perdido en avión a Granada, porque me he enrredado en un efecto dominó que me ha llevado hasta aquí...
Yo tenía una boda en Almuñecar...
Un fin de semana largo y corto al mismo tiempo. Perder un avión no te deja la cabeza tranquila, te retuerce todo el cuerpo, te dispara, te cabrea y, sobre todo, te frustra el gasto de pelas que supone, en este caso casi 300 euros por la broma, entre una cosa y la otra...
Ya he vuelto a Praga, ya he vuelto a la vida de aquí, en medio me quedan unos días con Oscar, la vuelta a ver a vosotros en Granada aunque sea por unas horas nada más, ver a mi familia, casi entera, en una boda, todos y todas tan guapos y guapas, ver a mis padres con los que apenas pude hablar con tanto movimiento, ver a mi hermana contagiada por el alboroto de la camisa que me quedaba grande y de que había que comprar otra, de Jose con un complejo de taxista llevándonos a todos lados...
Y al final, el 5 que son 10, 10 "te quiero´s" minimos en todo este tiempo, los últimos a través de un teléfono. 10 años a tu lado, más cerca o más lejos, pero a tu lado...
Yo tenía una boda en Almuñecar, que no es como tener una granja en Africa como la Meryl Streep, pero bueno...

Aquí dejo una canción muy simpática de La Costa Brava, también como regalo a una persona muy especial, por su cumpleaños que ya pasado, y que me olvidé de llamarle. Aúnque sea de lejos, sigo por aquí, tú me regalaste este grupo, yo te regalo ahora esta canción aunque esté feo regalar cosas regaladas...

"adoro a las pijas de mi ciudad"

19 febrero 2008

Desde Praga al Cielo sobre Berlín

Manuel, Henry y yo...



















Berlín ha sido el primer viaje de este año, el primero desde aquí, y he vuelto a repetir compañero de viaje: Henry, añadiendo otro sillón nuevo, uno que nunca se ocupó, el de Manuel, sin sustitutir aquellos que un día se ocuparon desde aquí, desde Kobylisy y Kracovska a cualquier otra parte.
Una salida de madrugada para llegar a un amanecer de Berlín, una ciudad por la que tenía mucha curiosidad, Alemania nunca fue un país que me interesara demasiado, pero Berlín tiene ese aire de ciudad fuera de un país, cuando en este caso es una ciudad sufrida de un país.
He encontrado muchas cosas en Berlin que me han gustado, sobre todo la idea de encontrarme con la pelicula 'el Cielo sobre Berlin" de Win Wenders, pero lo que mas me ha gustado ha sido la idea de compartirlo con estos dos prendas, que a pesar de ser un poco pesaditos a veces, he tenido muchos buenos momentos con ellos....


08 febrero 2008

En Praga: Los compañeros, los amigos y la soledad tergiversada.

“Otra noche que duermo sola, estoy hasta las narices... Encima la gorda de

Ana se estará poniendo morada… y lo peor de todo no es acostarme sola, sino

despertarme por la mañana sin que nadie me prepare el desayuno... Es muy duro

ser romántica y ninfómana a la vez…”

Ariadna Gil en El Columpio de Álvaro Fernandez Armero




El contacto físico es más importante en este país que en España, y basándome en la explicación de Caye en Princesas, primero porque no existe (o no de la misma forma o en las mismas cantidades), entonces se tiene más en cuenta, luego es más importante.

Las relaciones son más frías, apenas hay besos de llegada o besos de despedida, de esos a los que mis amigos me tenían tan mal acostumbrado, hay veces que podías quedar con Guada y Alex para tomar un cafelito mañanero y te besabas al llegar, te acercabas al andar y te despedías besando también, si encartaba hasta se escapaba algún que otro abrazo. Los besos limpios y continentales de Oihana, los abrazos fuertes de Cris, las miradas de Valle, los besos en movimiento de Raquel, los “te quieros” de Paloma, los piquitos suaves de Auro, los tímidos y sensuales besos de Bea, los de despedida en el arco de Dani…Aquí se nota mucho todo esto. Hablamos alguna vez de eso, y hay algunos que dicen que te vas acostumbrando a este tipo de contacto, y te haces más frío también, pero las consecuencias más importantes no son estas, sino otras que podrían ser peores: tergiversar.

Tergiversamos el contacto de los demás, conoces a alguien y el enganche es mucho más rápido, como si tuvieras dos huecos vacíos, el de tus amigos y familia, el que siempre estaba lleno y no había necesidad de preocuparlo o alimentarlo, los besos, los abrazos, las sonrisas, la complicidad… y un segundo, el del contacto sentimental, el emocional, el sexual. Los dos se llenan poquito, apenas nada, pero cuando está la oportunidad de rellenar el segundo (mucho más fácil, aunque parezca mentira), existe la posibilidad de que por una cosa u otra, pretendas rellenar también el primero, necesitar abrazos, besos y algo de complicidad, cuando en esta situación no viene mucho a cuento. Y entonces tergiversas, y ya entre que uno es como es… pues tergiversa de más.


Oscar siempre hablaba de las drogas y yo, de las dependencias y yo… ahora soy yo el que habla un poco mas de ellas. Su vida se convirtió en mí en una dependencia, una de esas que te dejan medio tonto y desorientado, si, sobretodo eso, desorientado… perdido. Como cuando te pasas con las cervecitas checas y ya no sabes ni qué hora es. Ahora dependo de otra forma de él, aunque sigue siendo, desgraciadamente por su lejanía, una persona que consigue ordenar mi mente, darme calma, darme tranquilidad, me conoce y sabe dónde están las piezas, cómo va el puzzle y lo que no está en su sitio, tiene ese poder, “estudiaba por las noches y aprendía a observarme”, aunque había veces en las que torcía la cabeza al mismo tiempo que se le torcía el corazón… “así no hombre, así no…”, se quedaba en la puerta del despacho de la profesora para que no saliera del examen en un ataque de pánico, me susurraba “valiente…” y ahora me llama “gigante”, para ver si de tanto repetirlo, se queda grabado en algún sitio, en algún lóbulo que esté sin escribir, para yo me crea lo que él cree de mi, para que yo me crea todo lo que yo creo de él. Y sigue siendo una persona, y ahora sigue siento un amigo, un amigo… gigante.

El otro día le dije a Manuel “¿a lo mejor necesitas un abrazo?”, y me contestó con cierta preocupación y hastío “pues si, lo mismo si”, así que yo rápido y como un niño pequeño me levanto de la silla, de aquel café tan bonito enfrente del Cervantes, y le abrazo durante segundos, y veo como sus ojos se cierran, y me veo a mi mismo dándole un besito sonoro para que el abrazo tuviera un efecto más tierno, no tan físico.

Y el otro día, también, con Carlos. He encontrado a Carlos en Praga, otra parte de la herencia de Oscar en esta ciudad. Pasó de fotos y mails, comentarios en las blogs y alguna frase que se escapó en algún movil, a una persona física, de carne y hueso. No paramos de hablar, se aglutinaban las palabras y las anécdotas, parecía en algunos momentos como esas citas rápidas en las que tienes 5 minutos para conquistar o saber si te gusta la otra persona, nosotros ya teníamos una idea, teníamos en común a una persona, y si veníamos de esta persona no podíamos ser malos el uno para el otro, teníamos buenas referencias.

Cenamos juntos en una pizzería, nos tomamos algo en un bar al lado del Valentinos, y luego acabamos en este tomando ya la última, para acabar en otro abrazo. “¿Me das un abrazo?”, a diferencia de el de Manuel, este ya iba pedido, con mucho gusto y con un mensaje al día siguiente sobre la energía de los “abrazos de oso”, nos despedimos.

Carlos venía de fuera, no había renunciado a sus costumbres de tocar, de estar cerca de una persona, no se había hecho a ninguna cultura fría, no se había convertido, se había mantenido en pie con su tacto, hablaba y te miraba, te sonreía, te hacía parte de la conversación y del momento, te tocaba el brazo para acentuar un “mira…”, y ahí se sentía ese calor humano con el que empezaba este post, con un titulo que ahora no acabo tanto por comprender… ah, si… es que también me pasan otras cosas, otras que no cuento aquí, las razones por las que la soledad, o las soledades, se tergiversan.


Henry y yo en las fiesta de Carnaval... pero eso para otro dia




abrazame / ivan ferreiro

01 febrero 2008

las 30 primaveras de Silvia

silvia cumple 30 anios y yo estoy en un pais donde la "enie" no existe en los teclados, aunque si en el teclado del curro, del que ahora mismo no estoy escribiendo, por supuesto...
te dedique el d'ia a t'i, para pensarte y para pensar en como estarias.... lo de los acentos tambien estan complicados aqui...
y solo me queda felicitarte desde esta ciudad tan preciosa y decirte lo mucho que te quiero...
feliz cumpleanios...
tus 30 primaveras...


27 enero 2008

Praha: Epilogo y Fin de la Primera Parte

"... dices, que no se lo que digo, piensas que estoy de broma... lo dejas o lo tomas"
Ellos / Lo dejas o lo tomas







Ahora puedo escribir las cosas desde la distancia, desde que acabaron y son digeridas y vistas de otro modo, recordar hace que las cosas se valoren de otra forma, no quizás más objetiva, pero al fin y al cabo, se convierten en lo que nos quedamos, luego en lo que nos llevamos. Así son las claves de la memoria…
Ahora también he vuelto a Praga, al comienzo de la Segunda Parte, dónde todo es diferente ya de por si, desde la gente con la que vivo a la que le restamos (y de ahora en adelante en orden alfabético para no caer en prioridades) Alex, Alicia, Ana, Ángela y Rosario, y los que vivieron conmigo de una forma u otra: Guille, Isa, Rosa y Manu, hasta el lugar dónde vivir, de ese barrio de Kobylisy tan lejano ya, a un Narodni Divadlo en pleno centro, un piso de dos habitaciones dónde una de ellas es ocupada por uno de los antiguos miembros, el Henry.
Y la vida sigue…


Alex fue el primero que vi de la beca. Yo estaba sentado en el aeropuerto de Málaga, cansado, asustado y muy excitado por la idea de irme a vivir a Praga, pero había alguien que estaba mucho más que yo: Alex. Me reconoció del examen de inglés y ya se ponía a hablar con tropezones entre una palabra y otra, creo que en dos minutos dijo cien cosas y se fue a llamar por teléfono, a buscar a sus amigas de la beca de Florencia, etc. Cuándo llegó nos reunimos con el resto, buscando por el aeropuerto personas que tuvieran la misma carpeta que nosotros. Alex se convirtió después en mi compañero de cuarto, con el que pasamos buenas noches de conversaciones, sobre nosotros, la vida, el sexo, el amor, los deseos… y alguna que otra broma, dejando que habláramos como dos grandes confidentes. Alex ha sido una persona con grandes cosas que compartir, aunque hubiera veces en las que se encontraba un poco perdido, supongo que como todos nosotros en aquella casa, pero se prestaba a consejos, aunque el luego resultaba más sabio en algunas cosas. Me quedo con nuestras noches antes de dormir, las charlas, las noches en el Valentinos como niños sádicos, y aquella noche en Cracovia en la que salimos los dos…



Ángela llegó con la fachada más estrambótica de todos, la miré a la cara y a esos ojos tan profundos que tenia, nos encontramos con los dos besos de rigor, y supe desde ese momento que iba a hacer muy buenas migas con ella, la veía muy cercana a mi, además de tener un belleza muy particular. Y fue así. Había veces en las que nos encontrábamos hablando como si ya lo hubiéramos hecho antes, la confianza se hizo rápida entre nosotros, su forma tan libre de moverse en las situaciones nuevas me encantaba, así que ya aparecieron los primeros motes, nada originales, por supuesto, de ésta “loca del coño”, sumados a nuestros códigos de “otras no pueden, pero yo si…”. Pero Ángela se fue, estuvo un mes con nosotros y me quedé un poco confuso cuando ocurrió, sabía que era por razones de fuerza muy mayor, pero yo me sentía como un novio abandonado al primer mes de pasión. De Ángela me quedo con nuestros días de inglés, nuestras canciones, el torrente de energía que derrochábamos cuándo estábamos juntos, del enganche que tuve de ella en este país, drogados el uno del otro.



Ali(cia) era la más callada de todos, observaba a todos con detenimiento, parecía como si se ocultara tras un árbol y estudiara con detenimiento a los demás niños del parque, sin saber si encajaría o no en la nueva guardería. A mi me descolocó mucho en el aeropuerto, hablando sobre la convivencia, la noté rígida, y me hacía pensar en si sería buena idea tener tanta relación con ella, a mi se me da muy mal encajar las borderías o los malos humores “yo cuando me levanto no me puede hablar nadie, porque tengo muy mala leche”. Y efectivamente fue la persona con la que las cosas se construyeron sin materiales falsos, poquito a poco y con muy buenas consistencias, porque aprendíamos a querernos y a ver las cosas el uno en el otro e ir aceptando. Luego las fachadas son simplemente imágenes que damos, nada más, las durezas (no siempre, pero bueno) suelen esconder corazones resbaladizos que también necesitan ser alimentados. Ali(cia) me dio la comprensión de las cosas, alimentó muchas de mis necesidades e intentó siempre comprenderme para colaborar, mientras yo le ofrecía un psicólogo en abierto y un amigo en silencio. Pero todo poquito a poco, sabíamos que las cosas se harían mejor a fuego lento. Y así fue. Y así es. De Ali me quedo con algunas de nuestras miradas en silencio, conectadas al mismo pensamiento, de los consejos que nos dábamos tan acertados y tan poco llevados al terreno… tu ya sabes a qué me refiero.



Ana era la niña del colegio más nerviosa, desde el aeropuerto ya miraba a los demás como intentando encajar algunas frases suyas e ir perteneciendo al resto de una forma muy valiente, porque ella, aunque no pareciera, era muy valiente y era una de las cosas que más me encantaban de ella, aún así escondía su terror y excitación por la experiencia que iba a ocurrir en su vida. De Ana me encantó su entusiasmo, la forma en la que absorbía las cosas, quería aprender de todo, era limpia y esponja al mismo tiempo, no tenía problemas de desnudarse y mostrar lo que hubiera que mostrar, siempre que se devolviera con cariño, con bonitas palabras y con la razón de que estaba viviendo algo grande en su vida. Y ella hacía una pregunta tras otra, todo eran curiosidades, hasta de cosas que uno no se paraba nunca en mirar o responder, te volvía loco porque tenías ganas continuas de abrazarla y estrangularla, me decidí por el abrazo, porque con el estrangulamiento conseguía poco más que matarla, así que la abrazaba fuertemente siempre que podía. Me quedo de ella, entre mil cosas, la noche que pasamos juntos en el Popocaféptel (¡tú eres el Popo cariño mío!), charlando y bailando, y cuando conocimos al chico ese que al final no se fijaba en ninguno de los dos…¡Mamma Mía!.


Rosario tenía una presencia impresionante, ya no solo por sus rasgos, su altura y su perfecta figura, sino que desprendía a veces una fuerza que cegó algún que otro checo (y extranjero), pero la fuerza esa era al mismo tiempo su arma y su destrucción, actuaban en ella continuamente como un yin y un yan, apagándola y encendiéndola. A mi deslumbraba casi continuamente, cuando el yin actuaba y su vitalidad subía, era enérgica y graciosa, fuerte y brillante, pero cuándo actuaba su yan, se llenaba de dudas y se apagaba, afectando con la misma fuerza, quizás en eso me recordaba también mucho a mi. Desde el principio congeniamos muy bien, ya desde el aeropuerto me sentía muy a gusto con ella, me resultaba encantadora su forma de sonreír a la vida, aunque luego se fuera tornando a dudas y a exigencias, era crítica y verdugo con ella misma en algunas cosas injustas, y algunas más justas le costaba verlas. Nuestra relación estaba llena de cariño, aunque hubiera veces que nos queríamos y odiábamos al mismo tiempo, que en cierto modo esa es la forma más honesta de querer a alguien, la quieres y la odias porque la quieres. Aún así yo me quedo de ella todas nuestras charlas, nuestras confidencias, sus frases hechas, su coletilla de “A ver…” y de lo fácil que entró en mi para saquearme el corazón.



Enrique llegó al aeropuerto con su pelo largo y sus pintas de tranquilote, no cambió mucho la cosa, bueno, yo le bauticé con el nombre de Henry, porque el suyo se me hacía muy largo y me gustaba mucho más este. La amistad entre él y yo se fue construyendo poco a poco, pero con muy buena conexión desde el primer momento, de hecho nunca me imaginé (en el aeropuerto) que la fuera haber tan buena. Recuerdo nuestro primer paseo por Praga los dos solos, algunos vacíos en medio de las charlas y de cómo los fuimos rellenando y hemos llegado a tener un magnifico rollo entre los dos. Henry siempre ha aceptado todo lo que ha venido de mi, sin juicios, sin tonterías, ha sido todo oídos para todo y se ha hecho fácil el conocimiento entre ambos, yo creo que hasta hemos (inter)cambiado ideas sobre estereotipos que teníamos. De él me quedo con todo, porque sigue viviendo aquí y no puedo elegir, ahora mismo duerme en la habitación de al lado, y dijimos que nos levantaríamos temprano hoy, y yo llevo ya una hora despierto. Es una gran persona, llena de detalles y al mismo tiempo muy sencilla, quizás ese es su gran magnetismo.



Pero no todo acaba aquí…. El Epilogo se debió quedar en Kobylisy, pero no se pudo quedar ahí, a pesar de estar al principio más reacios a relacionarnos con más españoles u otros grupos, otras 4 personitas se hicieron hueco entre nosotros…


Del Manu poco voy a hablar, ya se lo he dicho todo y de hecho hay palabras para él en esta blog, para mí es fantástico, su formas tan sencillas de mostrarse y ese gran mundo interior entre Peter Pan y la sensibilidad extrema hacia su alrededor, lo hacían ante todo carismático, cercano y magnético.
Tengo todas las canciones mezcladas, pero “dejesé querer por una loca…” la guardo en Cesky Krumlov cantándola los dos al unísono.
La Rosa, hay que ver con la Rosa, como dominaba su humor, o parecía fuerte y tormenta, o se hacía una lluvia refrescante como la que más, estaba loca y cuerda al mismo tiempo, con una esquizofrenia preciosa que cuando le tocaban las bromas o ese sentido del humor tan increíble, era impresionante, lo que me he reído yo con ella, aquella noche en Dresden, y otras tantas veces, resultando mucho más graciosa de forma espontánea que contando chistes. Al principio pensábamos que pertenecíamos a dos mundos totalmente diferentes, y como el agua y el aceite, cada uno se quedaría en su recipiente, pero cambiamos la fórmula, porque la química tiene su cosa, que engaña y que hay mezclas imposibles que resultan prodigiosas pócimas. Me quedo con tu cariño, tan fresco y tan natural…
Isa era más callada, su mirada era la de una persona que podía adaptarse a cualquier situación, valía para un roto y para un descosío, era fuerte, no dejaba que cuestiones personales suyas le afectaran a las cosas que tenía que vivir, aunque se lo ponían difícil, si había que dar todo, lo daba. Me encantaba de ella la forma en la que contaba las cosas, haciendo una película de cada detalle, describiéndolo todo.
Guille y sus silencios, recuerdo cuando te miraba al hablar y asentía con la cabeza, me parecía encantador totalmente, era capaz de satisfacer a cualquiera, tenía un cariño muy particular, con una forma de transmitirlo más allá del contacto físico. Todas las charlas sobre música y lo que encartara, lo hacían una persona sencilla de entrar, estaba dispuesto a aprender lo que fuera de los demás y sin tapujos o complejos. Me hubiera gustado más que las chicas checas hubieran visto más las cosas que nosotros veíamos en él, porque seguro que habría sido un huracán. De Guille y sus Héroes…, su guitarra, sus canciones.



Un viaje tras otro, las quedadas en el Lucerna, que yo las abandoné a la tercera (que bastante), las reuniones botelleras en la casa de los cordobeses, las salidas, las comidas, las risas… hay muchas cosas y la mayoría también están ya en los volúmenes que he escrito, las demás, el resto, no están escritas pero ya las sabéis, porque vosotros también habéis tenido la oportunidad de mirar las cosas desde la distancia, en vuestras casas, con vuestra gente, en vuestro lugar, dónde no nieva ni hace frío y acordaros de esta ciudad, y de los que se quedaron aquí, bien porque querían más o porque no encontraban lo mismo que vosotros en España.


Comienza la Segunda Parte, gracias por haber estado en esta primera y haber hecho de este viaje toda una experiencia, de vida, claro está…


y ahora os toca a vosotros y vosotras...
por cierto, os echo (mucho) de menos....



la revolucion sexual / la casa azul