...podía ser dulce como nombrarte,
para que vengas,
aunque no vengas,
y no haya sino, tu ausencia,
tan dura como el golpe,
que me dí en la cara,
pensando en vos.
me he cogido la cámara y me he dado una vuelta....
me he cogido la cámara y me he dado una vuelta, hacía mucho tiempo que no lo hacía, como hacía mucho tiempo que no escribía... no por no tener nada que contar, que siempre son muchas cosas porque mis neuronas les gusta trabajar y crear conexiones absurdas, conexiones necesarias e incluso, conexiones maravillosas. Asi que me he dado una vuelta por esta ciudad con la cámara de siempre, para ver qué veía, y he hecho de nuevo mil fotos con mi triste pero agradecida cámara, esa que me regaló Oscar hace mil años.. para ver otra vez esta ciudad, mi ciudad ahora. son trozos de Praga, de su luz, de momentos no especialmente particulares o especiales... Espero poder escribir en otro momento y contar más cosas... esto de no tener internet en casa me limita mucho, me mueve de un lado a otro y me limita mucho la comunicación con los que más echo de menos, sobre todo hoy también, que es el cumpleaños de Guada, y que en esta semana fue el de Valle y el de Merce... y todas sin felicitar, por esta cabecita que se me ha dado.... De momento, aquí dejo esto...
He intentado varias veces no escribir este post, lo he tenido en mi cabeza fijo, con las palabras más o menos desordenadas, pero fijas de algún modo, llamando para ser ordenadas, para volver a rendirte homenaje una vez más, porque te lo mereces, porque no puedo evitar que sea así, porque cuando hablamos de drogas, también hablamos de ti y las dependencias son inevitables.
Y es que parece que es volver atrás, dar un paso atrás, pero no puede ser así, me resisto también a que sea así y mis zapatos parecen estar de acuerdo, no es solo esto, no es solo dependencia, no es solo amor, no son solo 10, son muchas cosas más, la mayoría o las más importantes o las que no se dicen, no caben en palabras, no se pueden unir unas con otras y construir frases con sentido, quizás porque seguimos en un sin-sentido, seguimos en una espiral que nos vuelve a efectos de boomerang al mismo sitio, dónde tú me salvas, dónde somos salvados de prácticamente todo y de absolutamente de nada, y planeas todos mis cielos hasta llegar al que tú conoces mejor que nadie, porque tú me conoces mejor que nadie, porque conoces mis tormentas y paras mis rayos. Superman.
He intentado varias veces no escribir este post. Te he dejado en medio del anterior, en un párrafo suelto, para hacerme la idea de que eres parte de mi vida (cosa que siempre será así, esto es irreductible) pero no el motor, porque yo quiero ser el motor. Pero no ha funcionado. No funciona. Como la tostadora del corto que aún no he montado, hablaba sobre las cosas que se rompen, que ya no pueden funcionar más, este tipo de cosas no funcionan más precisamente porque hay algo entre nosotros que si continúa funcionando.
Y eso que he escrito unos cuantos nombres en mi piel, dejando también que me escriban y me dibujen (y me pintorreen, por qué no), y eso que me libero poco a poco de mis absurdas paranoias, y me hago cada vez más yo, me libero haciendo intentos algunas veces absurdos. Y comparo las letras y las grafías, observo con atención el movimiento de las tintas, algunas no pintan, otras lo hacen con gran intensidad, unas resultaron ser fuertes y aguantar, otras escribieron mensajes preciosos, casi todas hablaban de un futuro, algunas de ellas pretendieron borrar… pero es que no se borra, se convierte como mucho en grabados en las plantas de los pies, en el cuero cabelludo o como mucho en la espalda, cuando me giro en la ducha y, frente al espejo que tengo aquí en Praga, te leo. Porque eres tinta permanente, fijada como los tatuajes que tanto siempre he odiado. Porque te odio y te quiero, porque odio quererte como te quiero, porque quiero quererte siempre y después otra vez más, porque no puedo estar contigo, porque no puedo estar sin ti, porque quiero matarte y hacerte el amor para que nadie pueda hacerlo como yo lo he hecho, como yo lo hice, como yo la hacía… y que se queden todos los malditos tiempos verbales que ahora explico en clase, en tu cabeza, arañando para convertirse en futuros, nadie lo hará, nadie lo hará… nadie como yo.
Pero nuestras vidas siguen, y es lo más justo. Y esta idea psicópata es más que absurda. Y he estado enfermo y te he llamado para decirte que estoy malo, para quejarme de estar en la cama apoltronado, porque tú sabes mejor que nadie que soy mal enfermo, y me cuides con tu voz a través del teléfono, a más de 10 coronas el minuto, formando sonrisas, formando palabras, donde se escapa un siempre “¡joder cómo te echo de menos!” y de las tuyas “todo saldrá bien… yo solo quiero que seas, como poco, feliz”. Si lo soy, coño, si lo soy…
Y ya no es 5 de marzo, ya pasó, y vendrán otros, y algunos vendrán como este, y otros vendrán disfrazados de Carnaval o de fiesta improvisada, y quizás no sean tus manos las que agarre en ese momento, y quizás no se soplen las velas juntos, al unísono, quizás nos demos la vuelta estando con otra persona, excusando ir al baño o a tomar viento, y soplemos durante un momento, para recordar que siempre estás ahí, que siempre eres tú, que no puedes ser otra persona, que me salvas, que vuelas siempre en mi espacio, que eres mi Superman.
He intentado no escribir este post muchas veces, pero ya ves, ya lo sabes, nunca tuve demasiada fuerza de voluntad.
ahora estoy en barcelona, en la habitación minúscula de Oscar, entre un cigarrillo y una canción de la Costa Brava,¿y por qué estoy en Barcelona, cuándo tenía que estar en Granada a estas horas de la noche?. Pues porque he perdido el autobús, porque he perdido el avión de Brno a Gerona, porque he perdido en avión a Granada, porque me he enrredado en un efecto dominó que me ha llevado hasta aquí... Yo tenía una boda en Almuñecar... Un fin de semana largo y corto al mismo tiempo. Perder un avión no te deja la cabeza tranquila, te retuerce todo el cuerpo, te dispara, te cabrea y, sobre todo, te frustra el gasto de pelas que supone, en este caso casi 300 euros por la broma, entre una cosa y la otra... Ya he vuelto a Praga, ya he vuelto a la vida de aquí, en medio me quedan unos días con Oscar, la vuelta a ver a vosotros en Granada aunque sea por unas horas nada más, ver a mi familia, casi entera, en una boda, todos y todas tan guapos y guapas, ver a mis padres con los que apenas pude hablar con tanto movimiento, ver a mi hermana contagiada por el alboroto de la camisa que me quedaba grande y de que había que comprar otra, de Jose con un complejo de taxista llevándonos a todos lados... Y al final, el 5 que son 10, 10 "te quiero´s" minimos en todo este tiempo, los últimos a través de un teléfono. 10 años a tu lado, más cerca o más lejos, pero a tu lado... Yo tenía una boda en Almuñecar, que no es como tener una granja en Africa como la Meryl Streep, pero bueno...
Aquí dejo una canción muy simpática de La Costa Brava, también como regalo a una persona muy especial, por su cumpleaños que ya pasado, y que me olvidé de llamarle. Aúnque sea de lejos, sigo por aquí, tú me regalaste este grupo, yo te regalo ahora esta canción aunque esté feo regalar cosas regaladas...
Berlín ha sido el primer viaje de este año, el primero desde aquí, y he vuelto a repetir compañero de viaje: Henry, añadiendo otro sillón nuevo, uno que nunca se ocupó, el de Manuel, sin sustitutir aquellos que un día se ocuparon desde aquí, desde Kobylisy y Kracovska a cualquier otra parte. Una salida de madrugada para llegar a un amanecer de Berlín, una ciudad por la que tenía mucha curiosidad, Alemania nunca fue un país que me interesara demasiado, pero Berlín tiene ese aire de ciudad fuera de un país, cuando en este caso es una ciudad sufrida de un país.
He encontrado muchas cosas en Berlin que me han gustado, sobre todo la idea de encontrarme con la pelicula 'el Cielo sobre Berlin" de Win Wenders, pero lo que mas me ha gustado ha sido la idea de compartirlo con estos dos prendas, que a pesar de ser un poco pesaditos a veces, he tenido muchos buenos momentos con ellos....
“Otra noche que duermo sola, estoy hasta las narices... Encima la gorda de
Ana se estará poniendo morada… y lo peor de todo no es acostarme sola, sino
despertarme por la mañana sin que nadie me prepare el desayuno... Es muy duro
ser romántica y ninfómana a la vez…”
Ariadna Gil en El Columpio de Álvaro Fernandez Armero
El contacto físico es más importante en este país que en España, y basándome en la explicación de Caye en Princesas, primero porque no existe (o no de la misma forma o en las mismas cantidades), entonces se tiene más en cuenta, luego es más importante.
Las relaciones son más frías, apenas hay besos de llegada o besos de despedida, de esos a los que mis amigos me tenían tan mal acostumbrado, hay veces que podías quedar con Guada y Alex para tomar un cafelito mañanero y te besabas al llegar, te acercabas al andar y te despedías besando también, si encartaba hasta se escapaba algún que otro abrazo. Los besos limpios y continentales de Oihana, los abrazos fuertes de Cris, las miradas de Valle, los besos en movimiento de Raquel, los “te quieros” de Paloma, los piquitos suaves de Auro, los tímidos y sensuales besos de Bea, los de despedida en el arco de Dani…Aquí se nota mucho todo esto. Hablamos alguna vez de eso, y hay algunos que dicen que te vas acostumbrando a este tipo de contacto, y te haces más frío también, pero las consecuencias más importantes no son estas, sino otras que podrían ser peores: tergiversar.
Tergiversamos el contacto de los demás, conoces a alguien y el enganche es mucho más rápido, como si tuvieras dos huecos vacíos, el de tus amigos y familia, el que siempre estaba lleno y no había necesidad de preocuparlo o alimentarlo, los besos, los abrazos, las sonrisas, la complicidad… y un segundo, el del contacto sentimental, el emocional, el sexual. Los dos se llenan poquito, apenas nada, pero cuando está la oportunidad de rellenar el segundo (mucho más fácil, aunque parezca mentira), existe la posibilidad de que por una cosa u otra, pretendas rellenar también el primero, necesitar abrazos, besos y algo de complicidad, cuando en esta situación no viene mucho a cuento. Y entonces tergiversas, y ya entre que uno es como es… pues tergiversa de más.
Oscar siempre hablaba de las drogas y yo, de las dependencias y yo… ahora soy yo el que habla un poco mas de ellas. Su vida se convirtió en mí en una dependencia, una de esas que te dejan medio tonto y desorientado, si, sobretodo eso, desorientado… perdido. Como cuando te pasas con las cervecitas checas y ya no sabes ni qué hora es. Ahora dependo de otra forma de él, aunque sigue siendo, desgraciadamente por su lejanía, una persona que consigue ordenar mi mente, darme calma, darme tranquilidad, me conoce y sabe dónde están las piezas, cómo va el puzzle y lo que no está en su sitio, tiene ese poder, “estudiaba por las noches y aprendía a observarme”, aunque había veces en las que torcía la cabeza al mismo tiempo que se le torcía el corazón… “así no hombre, así no…”, se quedaba en la puerta del despacho de la profesora para que no saliera del examen en un ataque de pánico, me susurraba “valiente…” y ahora me llama “gigante”, para ver si de tanto repetirlo, se queda grabado en algún sitio, en algún lóbulo que esté sin escribir, para yo me crea lo que él cree de mi, para que yo me crea todo lo que yo creo de él. Y sigue siendo una persona, y ahora sigue siento un amigo, un amigo… gigante.
El otro día le dije a Manuel “¿a lo mejor necesitas un abrazo?”, y me contestó con cierta preocupación y hastío “pues si, lo mismo si”, así que yo rápido y como un niño pequeño me levanto de la silla, de aquel café tan bonito enfrente del Cervantes, y le abrazo durante segundos, y veo como sus ojos se cierran, y me veo a mi mismo dándole un besito sonoro para que el abrazo tuviera un efecto más tierno, no tan físico.
Y el otro día, también, con Carlos. He encontrado a Carlos en Praga, otra parte de la herencia de Oscar en esta ciudad. Pasó de fotos y mails, comentarios en las blogs y alguna frase que se escapó en algún movil, a una persona física, de carne y hueso. No paramos de hablar, se aglutinaban las palabras y las anécdotas, parecía en algunos momentos como esas citas rápidas en las que tienes 5 minutos para conquistar o saber si te gusta la otra persona, nosotros ya teníamos una idea, teníamos en común a una persona, y si veníamos de esta persona no podíamos ser malos el uno para el otro, teníamos buenas referencias.
Cenamos juntos en una pizzería, nos tomamos algo en un bar al lado del Valentinos, y luego acabamos en este tomando ya la última, para acabar en otro abrazo. “¿Me das un abrazo?”, a diferencia de el de Manuel, este ya iba pedido, con mucho gusto y con un mensaje al día siguiente sobre la energía de los “abrazos de oso”, nos despedimos.
Carlos venía de fuera, no había renunciado a sus costumbres de tocar, de estar cerca de una persona, no se había hecho a ninguna cultura fría, no se había convertido, se había mantenido en pie con su tacto, hablaba y te miraba, te sonreía, te hacía parte de la conversación y del momento, te tocaba el brazo para acentuar un “mira…”, y ahí se sentía ese calor humano con el que empezaba este post, con un titulo que ahora no acabo tanto por comprender… ah, si… es que también me pasan otras cosas, otras que no cuento aquí, las razones por las que la soledad, o las soledades, se tergiversan.
Henry y yo en las fiesta de Carnaval... pero eso para otro dia
silvia cumple 30 anios y yo estoy en un pais donde la "enie" no existe en los teclados, aunque si en el teclado del curro, del que ahora mismo no estoy escribiendo, por supuesto... te dedique el d'ia a t'i, para pensarte y para pensar en como estarias.... lo de los acentos tambien estan complicados aqui... y solo me queda felicitarte desde esta ciudad tan preciosa y decirte lo mucho que te quiero... feliz cumpleanios... tus 30 primaveras...
"... dices, que no se lo que digo, piensas que estoy de broma... lo dejas o lo tomas" Ellos / Lo dejas o lo tomas
Ahora puedo escribir las cosas desde la distancia, desde que acabaron y son digeridas y vistas de otro modo, recordar hace que las cosas se valoren de otra forma, no quizás más objetiva, pero al fin y al cabo, se convierten en lo que nos quedamos, luego en lo que nos llevamos. Así son las claves de la memoria… Ahora también he vuelto a Praga, al comienzo de la Segunda Parte, dónde todo es diferente ya de por si, desde la gente con la que vivo a la que le restamos (y de ahora en adelante en orden alfabético para no caer en prioridades) Alex, Alicia, Ana, Ángela y Rosario, y los que vivieron conmigo de una forma u otra: Guille, Isa, Rosa y Manu, hasta el lugar dónde vivir, de ese barrio de Kobylisy tan lejano ya, a un Narodni Divadlo en pleno centro, un piso de dos habitaciones dónde una de ellas es ocupada por uno de los antiguos miembros, el Henry. Y la vida sigue…
Alex fue el primero que vi de la beca. Yo estaba sentado en el aeropuerto de Málaga, cansado, asustado y muy excitado por la idea de irme a vivir a Praga, pero había alguien que estaba mucho más que yo: Alex. Me reconoció del examen de inglés y ya se ponía a hablar con tropezones entre una palabra y otra, creo que en dos minutos dijo cien cosas y se fue a llamar por teléfono, a buscar a sus amigas de la beca de Florencia, etc. Cuándo llegó nos reunimos con el resto, buscando por el aeropuerto personas que tuvieran la misma carpeta que nosotros. Alex se convirtió después en mi compañero de cuarto, con el que pasamos buenas noches de conversaciones, sobre nosotros, la vida, el sexo, el amor, los deseos… y alguna que otra broma, dejando que habláramos como dos grandes confidentes. Alex ha sido una persona con grandes cosas que compartir, aunque hubiera veces en las que se encontraba un poco perdido, supongo que como todos nosotros en aquella casa, pero se prestaba a consejos, aunque el luego resultaba más sabio en algunas cosas. Me quedo con nuestras noches antes de dormir, las charlas, las noches en el Valentinos como niños sádicos, y aquella noche en Cracovia en la que salimos los dos…
Ángela llegó con la fachada más estrambótica de todos, la miré a la cara y a esos ojos tan profundos que tenia, nos encontramos con los dos besos de rigor, y supe desde ese momento que iba a hacer muy buenas migas con ella, la veía muy cercana a mi, además de tener un belleza muy particular. Y fue así. Había veces en las que nos encontrábamos hablando como si ya lo hubiéramos hecho antes, la confianza se hizo rápida entre nosotros, su forma tan libre de moverse en las situaciones nuevas me encantaba, así que ya aparecieron los primeros motes, nada originales, por supuesto, de ésta “loca del coño”, sumados a nuestros códigos de “otras no pueden, pero yo si…”. Pero Ángela se fue, estuvo un mes con nosotros y me quedé un poco confuso cuando ocurrió, sabía que era por razones de fuerza muy mayor, pero yo me sentía como un novio abandonado al primer mes de pasión. De Ángela me quedo con nuestros días de inglés, nuestras canciones, el torrente de energía que derrochábamos cuándo estábamos juntos, del enganche que tuve de ella en este país, drogados el uno del otro.
Ali(cia) era la más callada de todos, observaba a todos con detenimiento, parecía como si se ocultara tras un árbol y estudiara con detenimiento a los demás niños del parque, sin saber si encajaría o no en la nueva guardería. A mi me descolocó mucho en el aeropuerto, hablando sobre la convivencia, la noté rígida, y me hacía pensar en si sería buena idea tener tanta relación con ella, a mi se me da muy mal encajar las borderías o los malos humores “yo cuando me levanto no me puede hablar nadie, porque tengo muy mala leche”. Y efectivamente fue la persona con la que las cosas se construyeron sin materiales falsos, poquito a poco y con muy buenas consistencias, porque aprendíamos a querernos y a ver las cosas el uno en el otro e ir aceptando. Luego las fachadas son simplemente imágenes que damos, nada más, las durezas (no siempre, pero bueno) suelen esconder corazones resbaladizos que también necesitan ser alimentados. Ali(cia) me dio la comprensión de las cosas, alimentó muchas de mis necesidades e intentó siempre comprenderme para colaborar, mientras yo le ofrecía un psicólogo en abierto y un amigo en silencio. Pero todo poquito a poco, sabíamos que las cosas se harían mejor a fuego lento. Y así fue. Y así es. De Ali me quedo con algunas de nuestras miradas en silencio, conectadas al mismo pensamiento, de los consejos que nos dábamos tan acertados y tan poco llevados al terreno… tu ya sabes a qué me refiero.
Ana era la niña del colegio más nerviosa, desde el aeropuerto ya miraba a los demás como intentando encajar algunas frases suyas e ir perteneciendo al resto de una forma muy valiente, porque ella, aunque no pareciera, era muy valiente y era una de las cosas que más me encantaban de ella, aún así escondía su terror y excitación por la experiencia que iba a ocurrir en su vida. De Ana me encantó su entusiasmo, la forma en la que absorbía las cosas, quería aprender de todo, era limpia y esponja al mismo tiempo, no tenía problemas de desnudarse y mostrar lo que hubiera que mostrar, siempre que se devolviera con cariño, con bonitas palabras y con la razón de que estaba viviendo algo grande en su vida. Y ella hacía una pregunta tras otra, todo eran curiosidades, hasta de cosas que uno no se paraba nunca en mirar o responder, te volvía loco porque tenías ganas continuas de abrazarla y estrangularla, me decidí por el abrazo, porque con el estrangulamiento conseguía poco más que matarla, así que la abrazaba fuertemente siempre que podía. Me quedo de ella, entre mil cosas, la noche que pasamos juntos en el Popocaféptel (¡tú eres el Popo cariño mío!), charlando y bailando, y cuando conocimos al chico ese que al final no se fijaba en ninguno de los dos…¡Mamma Mía!.
Rosario tenía una presencia impresionante, ya no solo por sus rasgos, su altura y su perfecta figura, sino que desprendía a veces una fuerza que cegó algún que otro checo (y extranjero), pero la fuerza esa era al mismo tiempo su arma y su destrucción, actuaban en ella continuamente como un yin y un yan, apagándola y encendiéndola. A mi deslumbraba casi continuamente, cuando el yin actuaba y su vitalidad subía, era enérgica y graciosa, fuerte y brillante, pero cuándo actuaba su yan, se llenaba de dudas y se apagaba, afectando con la misma fuerza, quizás en eso me recordaba también mucho a mi. Desde el principio congeniamos muy bien, ya desde el aeropuerto me sentía muy a gusto con ella, me resultaba encantadora su forma de sonreír a la vida, aunque luego se fuera tornando a dudas y a exigencias, era crítica y verdugo con ella misma en algunas cosas injustas, y algunas más justas le costaba verlas. Nuestra relación estaba llena de cariño, aunque hubiera veces que nos queríamos y odiábamos al mismo tiempo, que en cierto modo esa es la forma más honesta de querer a alguien, la quieres y la odias porque la quieres. Aún así yo me quedo de ella todas nuestras charlas, nuestras confidencias, sus frases hechas, su coletilla de “A ver…” y de lo fácil que entró en mi para saquearme el corazón.
Enrique llegó al aeropuerto con su pelo largo y sus pintas de tranquilote, no cambió mucho la cosa, bueno, yo le bauticé con el nombre de Henry, porque el suyo se me hacía muy largo y me gustaba mucho más este. La amistad entre él y yo se fue construyendo poco a poco, pero con muy buena conexión desde el primer momento, de hecho nunca me imaginé (en el aeropuerto) que la fuera haber tan buena. Recuerdo nuestro primer paseo por Praga los dos solos, algunos vacíos en medio de las charlas y de cómo los fuimos rellenando y hemos llegado a tener un magnifico rollo entre los dos. Henry siempre ha aceptado todo lo que ha venido de mi, sin juicios, sin tonterías, ha sido todo oídos para todo y se ha hecho fácil el conocimiento entre ambos, yo creo que hasta hemos (inter)cambiado ideas sobre estereotipos que teníamos. De él me quedo con todo, porque sigue viviendo aquí y no puedo elegir, ahora mismo duerme en la habitación de al lado, y dijimos que nos levantaríamos temprano hoy, y yo llevo ya una hora despierto. Es una gran persona, llena de detalles y al mismo tiempo muy sencilla, quizás ese es su gran magnetismo.
Pero no todo acaba aquí…. El Epilogo se debió quedar en Kobylisy, pero no se pudo quedar ahí, a pesar de estar al principio más reacios a relacionarnos con más españoles u otros grupos, otras 4 personitas se hicieron hueco entre nosotros…
Del Manu poco voy a hablar, ya se lo he dicho todo y de hecho hay palabras para él en esta blog, para mí es fantástico, su formas tan sencillas de mostrarse y ese gran mundo interior entre Peter Pan y la sensibilidad extrema hacia su alrededor, lo hacían ante todo carismático, cercano y magnético. Tengo todas las canciones mezcladas, pero “dejesé querer por una loca…” la guardo en Cesky Krumlov cantándola los dos al unísono. La Rosa, hay que ver con la Rosa, como dominaba su humor, o parecía fuerte y tormenta, o se hacía una lluvia refrescante como la que más, estaba loca y cuerda al mismo tiempo, con una esquizofrenia preciosa que cuando le tocaban las bromas o ese sentido del humor tan increíble, era impresionante, lo que me he reído yo con ella, aquella noche en Dresden, y otras tantas veces, resultando mucho más graciosa de forma espontánea que contando chistes. Al principio pensábamos que pertenecíamos a dos mundos totalmente diferentes, y como el agua y el aceite, cada uno se quedaría en su recipiente, pero cambiamos la fórmula, porque la química tiene su cosa, que engaña y que hay mezclas imposibles que resultan prodigiosas pócimas. Me quedo con tu cariño, tan fresco y tan natural… Isa era más callada, su mirada era la de una persona que podía adaptarse a cualquier situación, valía para un roto y para un descosío, era fuerte, no dejaba que cuestiones personales suyas le afectaran a las cosas que tenía que vivir, aunque se lo ponían difícil, si había que dar todo, lo daba. Me encantaba de ella la forma en la que contaba las cosas, haciendo una película de cada detalle, describiéndolo todo. Guille y sus silencios, recuerdo cuando te miraba al hablar y asentía con la cabeza, me parecía encantador totalmente, era capaz de satisfacer a cualquiera, tenía un cariño muy particular, con una forma de transmitirlo más allá del contacto físico. Todas las charlas sobre música y lo que encartara, lo hacían una persona sencilla de entrar, estaba dispuesto a aprender lo que fuera de los demás y sin tapujos o complejos. Me hubiera gustado más que las chicas checas hubieran visto más las cosas que nosotros veíamos en él, porque seguro que habría sido un huracán. De Guille y sus Héroes…, su guitarra, sus canciones.
Un viaje tras otro, las quedadas en el Lucerna, que yo las abandoné a la tercera (que bastante), las reuniones botelleras en la casa de los cordobeses, las salidas, las comidas, las risas… hay muchas cosas y la mayoría también están ya en los volúmenes que he escrito, las demás, el resto, no están escritas pero ya las sabéis, porque vosotros también habéis tenido la oportunidad de mirar las cosas desde la distancia, en vuestras casas, con vuestra gente, en vuestro lugar, dónde no nieva ni hace frío y acordaros de esta ciudad, y de los que se quedaron aquí, bien porque querían más o porque no encontraban lo mismo que vosotros en España.
Comienza la Segunda Parte, gracias por haber estado en esta primera y haber hecho de este viaje toda una experiencia, de vida, claro está…
y ahora os toca a vosotros y vosotras... por cierto, os echo (mucho) de menos....
"Yo suelo sentirme como un bicho raro, no soy capaz de pasar de una cosa a otra así, sin más. La mayoría de personas, cuando tienen una aventura o una relación larga y rompen, la olvidan. Pasan a otra cosa y olvidan como si nada hubiera pasado. Yo jamás he olvidado a alguien con quien he compartido algo, porque cada persona tiene sus cualidades propias. No se puede reemplazar a nadie, lo que se pierde se pierde. Cada vez que he acabado una relación me afecta muchísimo, jamás me recupero del todo. Por eso pongo mucho cuidado en las relaciones, porque me duelen demasiado. ¡Aunque sea un rollo de una noche! No suelo tenerlos porque echaría de menos las cualidades propias de esa persona." Ethan Hawke (Antes del Atardecer)
Otra vez en casa, ayer salimos al POPOCAFÉPTEL y un mail por la mañana al curro:
Ahoj Dana,
As you can see, I´m not there. I woke up with the same headache, and I tried to go there but I returned again. Is somebody crying for me there?, tell them I´m ok, and that the company can continue without me. OK?. Please, don´t miss me much!!!... It´s harder for me!!!...
:)
Well, if somebody ask for me, for whatever, I´ll be online, anyway the work I´m doing there, I could do it here as well, but I have to buy an other head... not as beautiful as I already got it, but one without pain.
Bad luck with the flat aswell...
See you on Monday.
Many kisses.
Marcos
... y me he quedado en casa, y ya son las 13:34, he dormido unas densas horillas, Rosario, Ana y Henry tampoco han ido a trabajar, hemos desayunado un poquito-mucho, hablamos sobre planes para esta noche, y recordamos una vez más que ya estamos en The Final Countdown... como la canción con la que nos despedimos ayer por la noche del Popocafeptel, y es que ya queda una semana, dentro de una semana estaremos dentro de un avión vuelta a España, para reencontrarnos después de más de 3 meses, por un corto tiempo para el Henry y para mi, definitivamente para los demás... y aún no hemos encontrado piso... No hay muchas cosas nuevas que contar, la verdad, algunas salidas, algunas cosas que pasan que no son para contarlas por aquí (a pesar de la poca intimidad que tiene la blog esta...), pero hay algunos nervios y algunas caras raras por el hecho de irnos, a mi me preocupa mucho más encontrar el piso, saber que tengo un sitio dónde poder llegar cuando llegue el 8 de enero, hacer cosas, salir y poco entrar... Praga está preciosa ahora, llevamos ya una semana de Navidad, y es genial. Hay arboles llenos de lucecitas por todos lados, ha nevado unas cuantas veces y toda la ciudad está iluminada, llena de vida y un denso ambiente navideño. Para nosotros es un poco raro, quizás porque cuando lleguemos es cuándo empieza la navidad realmente allí en España, y aquí ya miramos cositas... de hecho los cordobeses han decorado una habitación con motivos navideños, nosotros no hemos hecho nada porque somos más sosos...¡broma, broma...!. Ya iré contando un poco más con las experiencias de encontrar piso, de momento hemos visto un par de ellos, en uno acabamos con los "no-futuros-compañeros de piso" bebiendo un extraño vodka a chupito limpio y de cervezas luego por ahí... Esta noche vuelve otra vez el Lolipop, una fiesta muy famosa aquí en Praga: "the best gay-friendly party in Prague", iremos primero a la fiesta en la casa de los cordobeses, una vuelta por ahí, una cenita en cualquier sitio (ayer cenamos el Henry y yo en un restaurante muy chulo por el centro, en el que ya almorcé una vez con Rosa, barato y buena gente), y luego a mover todo lo que se pueda el cuerpo, es fin de semana... y hay que aprovecharlo.
—¿Y tu otro nombre? Tenías dos. —No te lo puedo decir, es mi personalidad secreta, no puede saberlo nadie. —¿Como Superman?¿Eres un súper heroe? —Parecido... Súper heroína. Es muy peligroso, en serio, nadie puede saberlo porque nos harían daño, a ti tambien. En realidad te estoy protegiendo, es mi trabajo. —¿Y te cambias en las cabinas como Superman? — A veces. —¿Tienes superpoderes? ¿Vuelas? —Mejor... hago volar.
Caye (Candela Peña, Princesas de Fernando León de Aranoa)
Ana, Rosa, Manu, M y Guille
Otra tarde en casa, en la cocina el Henry está haciendo una gran lanagna y viene a comer Manu, que ha amanecido sin cartera y dormido en el sofá de su cuarto como despertando en el País de las Maravillas o en un escenario de una película de David Lynch. Alicia está en salón comiendo almendras y prometiendo que es la última que se come. Ha llenado mi taza de cerveza, ha rellenado la suya. Es Sábado por la tarde. Y Alicia dice que nunca hablo de ella en mi blog... Manuel y Yassim quieren cenar por ahí esta noche, al principio era mi plan, pero mi plan consistía en marcha para después, salir hasta que el cuerpo aguantara, ya quedan dos semanas aquí y mi cuerpo me pide de todo, aunque también me pide volver, volver a brazos que no toco hace mucho tiempo, a besos y abrazos que no doy o recibo desde hace mucho, aquí soy especialmente frío con la gente, no me dejo mucho tocar y tampoco me acerco mucho a la gente, no lo sé, la verdad... supongo que mi cuerpo estará celoso, y echará más de menos a los que dejé allí. Eso si, hay veces que siento una gran y fuerte falta de cariño, unas ganas insostenibles de refugiarme en brazos y en contacto, algo a lo que me malacostumbré y que muchas veces me lleva a soluciones no muy razonables...
Ana y Rosa
Ana está de excursión por ahí, en alguna parte alejada de la República Checa entre arboles, en una especie de comuna de su ONG ambientalsta, Rosario, Alex, Rosa, Guille e Isa se han ido a Vienna, Herry, Alicia y yo nos hemos quedado aquí el fin de semana, hay momentos en los que me arrepiento de no haber ido al viaje porque si me quedaba me hubiera gustado hacer más cosas... de todos modos necesito descansar y el viaje hubiera sido un palizón muy grande, hay tiempo de ir a Viena, no está demasiado lejos de aquí y, además, volvemos a Praga el 8 de Enero, vuelvo al centro de Europa, aunque por ahora no tenga....PISO.
Vihoharady, IP Pavlova, Namesti Miru... son las zonas en las que más me gustaría vivir, es más o menos el centro de Praga, pero sobre todo son zonas abiertas, con grandes avenidas, calles muy bonitas, tiendas y restaurantes, pequeños parquecitos (no tanto en IP Pavlova), cerca del Instituto Cervantes, y demás... Todos los días dejo un mensaje en la página www.expats.cz para buscar piso... "Two guys looking for two rooms from Januuary in Praha 2", más o menos lo varío, pero sigue siendo el mismo mensaje... no más de 7000 kcz (unos 280 euros), cosa dificil encontrar algo para vivir los dos juntos, porque habitaciones separadas hay muchas, en dos pisos diferentes, de todos modos un amigo me va a echar una mano la semana que viene... espero, aunque todo apunta a que Henry y yo nos tengamos que separar. ¡¡Espero que no!!!...
Karlov Most
La tarde gira en el piso, ya he enviado un mensaje a Manuel para quedar esta noche para cenar, seremos al final 7 en un restaurante tailandés cerca del castillo, uno que le encanta a Rosario: Maly Buha (pequeño Buda). Manu ha llegado ya a la casa, está agobiadillo porque perdió la cartera ayer entre las cervezas y la absenta en el Lucerna, justo antes de comerse un perrito caliente y pagar... estuvo comentando el problema con las prostitutas que hay en su calle. resulta que le cogió una de ellas mientras maldecía lo del monedero y estuvieron hablando "por lo menos 10 minutos!!"... y comentándole a los chulos de la calle lo que tenía que hacer o no ahora con todo, con las tarjetas, el dni y demás. Es para verlo. Manu es un chico con una apariencia tímida y serverda, pero nada que ver, es muy cariñoso y una gran persona... de esas que quedan pocas, con muy buenos sentimientos y de una honestidad aplastante. Ahora sin cartera, ni dni, ni dinero, ni tarjetas... pero con la misma sonrisa gratuita.
Con el Manu
Y ya está, que lo dejo aquí y ya contaré qué tal el fin de semana, de momento empezó un poco torcido, con un poco de bajón por las charlas de "echar de menos", hablando contigo primero y luego hablando con Oihana, que la pobra tenía la mano malita, pero como aquí no me entero nunca de nada.... ¡¡que parece que estoy en otro planeta!!. Escuchar su voz, echarla tanto de menos, esa voz de cama medio hacer, dulce y cortada...
Ya queda menos...
Y dedicada al Manu, My Bloody Valentine: Soon (pronto...)
"aquí hace más frío que en la comunión de Pingu!" Manu (de los cordobeses)
Manu, Rosa, Guille, Jesús, Henry, Rosario, M, Ana y Alicia
Son las 7 de la mañana del domingo, llevo dos días sin dormir apenas, he salido de marcha el viernes y el sabado, y esa noche no la he dormido. Amanece en la ciudad, en la parte de Namesti Miru, es una parte preciosa de la ciudad, más parecida a la Praga que más me gusta, la que no tiene turistas y tiene esa especie de magia tan difiicl de explicar, también quizás es la parte en la que más me gustaría vivir en Enero, a partir de Enero. Si todo sigue igual... Camino y cojo el metro verde porque he quedado en Florec para ir a Karlovy Vary, estoy que me caigo de sueño, hace frío pero me sienta más que bien, una parte de mi está fresca y activa, con ganas de comerse el mundo, la otra, con ganas de meterme en una cama para solo dormir, y eso se suma a que parece que la ropa que llevo puesta, la llevara ya desde hace días. Llego a la estación sobre las 7 y media, que es la hora a la que quedamos, me compro un chocolate caliente en una maquina de Nescafé en la estación, me lo bebo con cigarrillo, y aparecen los demás: Rosario, Henry, Ana y Alicia por la boca de metro, preguntas y más preguntas, y pregunta y vuelve a preguntar... Unos minutos después aparecen los cordobeses Manu, Guille y Rosa, con un amigo de estos, también español, Jesús.
Nos vamos a Karlovy Vary, uno de los pueblos más famosos de la República Checa, a unas dos horas y media desde Praga, me las voy a dormir enteras... necesito descansar. Karlovy Vary era un lugar de veraneo de los rusos más ricos, aún quedan muchos restos de rusos por ahí, a los checos parece que no les hace mucha gracia el sitio, suelen decir que es bonito, que está bien... pero poco más. El pueblo está lleno de edificios grandes y muy majestuosos, así como balenarios y piscinas de estas termales, muy completito, todo muy bonito y muy bien puesto. Me acomodo en el bus, me quedo frito y paso de un sol endeble y precioso que ilumina Praga, a una nieve que enblanquece todo el pueblo de Karlovy Vary. Muy bonito, la nieve para los que no la hemos visto demasiado impresiona siempre mucho, y que esté nevando aún más... Unas fotos por aquí y unas fotos por allá, una vuelta bajo la nieve, bolas de nieve para tirarnos los unos a los otros, esta vez no pienso hacer el maldito ángel en la nieve porque en Cescky Krumlov me costó una buena enfermedad. Vamos a beber agua en unas fuentes que hay, un agua asquerosa pero medicinal, como todo lo medicinal... que la mayoría de las veces resulta asqueroso.
Henry y yo
Almorzamos en un restaurante de estos típicos, en todos los sentidos, pides una serie de platos y luego te estafan con otras tantas cosas... Nos vamos a la piscina, pero yo no me he traido el bañador, sigo con la ropa de anoche, sin guantes ni gorro (y eso que los llevo siempre, siempre), el cansando aún no se apoderado de mi. Guille, Alicia, Henry y yo nos vamos a un café con unos sillones muy cómodos, pido una café grande y me quedo dormido en el sillón, me despierto y me tomo el café....
Rosario y yo...
Otra vuelta y echamos el día entero... "aquí hade más frío que en la comunión de Pingu",, "hablas más de futbol que en la comunión de Oliver y Benji", el Manu tiene siempre unas cosas que, no sé por qué, me hacen mucha gracia, Rosa está sembrada también con sus comentarios de siempre, sus chistes...
Con Alicia...
Ana pierde su camiseta en la piscina termal, cuenta después de estar muy ilusionada porque mientras se bañaba al aire libre, caía nieve sobre su cabeza, y que hacía "el muerto" y la nieve caía como si fuera un sueño. Otro autobús de vuelta, a las 7 y media de la tarde, doce horas fuera... me duermo en el bus, un poco, no todo el viaje, llegamos a casa rendidos y yo muriendo, una pizza en el horno y una bolsa de anacardos, descargar las fotos y relajarnos, hace mucho que no aparezco por casa, ya queda poco tiempo aquí para volver, la gente cuenta los días con caras largas, esta experiencia tendrá su parte de única en el fondo... No tengo ni fuerzas para escribir...